Quizás lo que más me ha gustado de esta novela, sangre a borbotones, es sin duda el ambiente que Rafael Reig recrea como enclave de la historia. Si yo escribiese una novela alguna vez (quien sabe, lo mismo estoy dentro de 20 años firmando en una caseta de la feria del libro) utilizaría un espacio distinto al que vivimos, y seguramente también una época diferente. Esta es una manera estupenda para dotar al libro de originalidad y juego, porque si no tienes que ceñirte a unos lugares conocidos, o a unos hechos preestablecidos, tienes total libertad para crear el mundo o el ambiente que mejor te convenga, incluso improvisando sobre la marcha. Además tienes la posibilidad de mezclarlo con la realidad, tal y como ha hecho el autor, escogiendo lugares que todos conocemos, pero modificándolos por completo llevándoselos a una época futurista, como en el Madrid de la novela, y si consigues combinar estos elementos de manera atractiva el resultado es verdaderamente impresionante, Un gran ejemplo es sangre a borbotones.
Una España futurista, que ya no es España, sino una República Federal que ha pasado por un gobierno comunista y una invasión estadounidense (sucesos que sería interesante aclarar en otro libro por lo menos), en un mundo sin petróleo, dominado por las bicis y las grandes empresas.
Como capital, Madrid inundada, con tugurios en los que se hacen espectáculos de magia, en el que hay lugares como el puerto Atocha o el Canal de la Castellana. En el que las zonas siguen denotando el poder económico de sus habitantes, como los puertos deportivos de Pozuelo y Puerta de Hierro o los suburbios que se inundan como Legazpi y Vallecas. Y yo digo, ¿qué mejor lugar que este inusual Madrid para una novela negra? Es perfecto para cometer crímenes, con un escondite para cadáveres tan largo que atraviesa la ciudad entera, un canal de oscuras e inhóspitas aguas, la Castellana. Dominado por una gran compañía que actúa como una mafia del narcotráfico y deja al descubierto la impotencia de las autoridades. En el que a diario se producen misteriosos asesinatos, desapariciones y robos, en el que un investigador privado se sentiría como pez en el agua.
Yo creo que actualmente no hay un escenario en España capaz de acoger una novela de estas características, así que, ¿por qué no crear uno nuevo? Pues esto es lo que ha hecho Rafael Reig, creando un Madrid más tétrico y misterioso que nunca, el cual, quién sabe, quizás veamos algún día.
P.D.: Perdona Laura, pero ya lo tenía hecho…